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miércoles, 10 de junio de 2009

Por un Ministerio de Almacenes, Chiringuitos e Hipermercados

La noticia del El Mundo sobre la proposición no de ley del PP para favorecer que los dueños de los chiringuitos puedan invertir en una oferta de calidad y el rechazo de todos los demás grupos (salvo Coalición Canaria) a dicha propuesta es cuando menos claramente significativa de la realidad española.

Sólo el PP - en honor a la verdad esta vez tuvo el apoyo de Coalición Canaria - se preocupó por los intereses de los españoles.

El PSOE se opuso, pero propuso. Propuso como no, más impuestos y más funcionarios a dedo. Crear una comisión que ahogue el desarrollo económico entre la Administración general, la autonómica, la local y algún representante del sector para ver si así llenan de sindicalistas el sector del chiringuito, lo inundan de liberados y hunden un sector económico más.

Por su parte, a los nacionalistas-independentistas, como de costumbre, se la trajo al pairo los intereses de los ciudadanos. Su única preocupación consistió en pedir más transferencias... ¡Claro! Como las que han obtenido las usan tan bieeen... Plan o programa, CERO. ¿Propuestas? ¿Para qué? El caso es que si consiguen una competencia más con la que imponer que los trabajadores de los chiringuitos playeros hablen en vascuence o catalán entonces ya habrán mejorado la calidad del servicio...

Finalmente, IU ha dicho no se sabe qué sobre el efecto democratizador del chiringuito de playa. Muy en la línea de ese discurso del éxito en el que llevan instalados desde hace años.

Y como en España siempre somos pocos con los que estamos, tiene que parir la abuela, o en este caso salirle hijos al abuelo. El abuelo, el cebolleta Sebas, ministro cuota de chiringuitos a la sazón, se arremangó su consabido estilo de ejecutivo de camiseta y bombilla y, dejando a un lado temas menores como las centrales nucleares y el mix energético para los que en cualquier caso no está preparado, enarboló la bandera de la calidad turística de la playita. Lo del otro turismo es posible; lo del turismo verde, cultural, el chachi-guay de bordón y vieira... Eso queda para otra ocasión.

Al final, entre que el motor del empleo de mayo ha sido la construcción y que la propuesta del ministrete cuota es que el turismo sea base de la economía española, va a parecer que aquello de que la industria española es tapa, caña y sombrilla va a ser cierto... Lo que lleva a gente mala y antipatriota como yo a preguntarse si para eso es necesario pasarse todo el día a bombo y platillo con el rollo del cambio de modelo productivo, porque más bien parece que el "nuevo" modelo más que "nuevo" es viejuno, tirando a vetusto.

Figúrense. Ministerio de Industria, TURISMO Y COMERCIO. Ahí es nada. Ahí tienen a SuperSebas dando banderitas a las playitas. Es todo un lujo de ministro que no nos merecemos. Las malas lenguas dicen que podrían cambiar el nombre del ministerio: El Ministerio de Industria y Chiringuitos. O, directamente, dado que la industria que tenemos tampoco es que sea mucha y hasta nuestras internacionales son de bolsillito, Ministerio de Almacenes, Chiringuitos e Hipermercados. Vamos, por aquello de que no nos merecemos un gobierno que nos mienta, digo...

miércoles, 1 de abril de 2009

Enmieda al tarifazo del PSOE en el Congreso

Lo de ayer en el Congreso de los Diputados ha sido de antología. Para el Guinnes, por lo menos. O incluso para un reality show con teléfonos móviles votando por el favorito que debe quedarse y el que debe marcharse... TRES iniciativas populares aprobadas en el Pleno. Con el mosqueo, berrinche, la pataleta, el cabreo de la bancada socialista... ¡Es lo que hay!

Una de esas iniciativas fue la modificación inmediata del sistema de lectura del consumo eléctrico. La bancada azul - el de los ministros por cuota de "género" - evidenciaba la naturaleza ética del gobierno socialista: El ministro de industria estaba ausente. Total... Sólo se iba a hablar de la TARIFAZO... Ya, total... Pero, como decía cierto anuncio, el total es lo que cuenta. Y tanto que cuenta, para restar en nuestros bolsillos. Cantidades escandalosas todos los meses. Una vergüenza que el grupo socialista no hizo sino negar. De vergüenza, como todo lo socialista.

Y, por cierto, si esperan que me ponga a pedir las cabezas de Bárcenas y Galeote en este blog, ya pueden esperar sentados. Lo siento, pero es que no doy crédito a nada que venga del incompetente Garzón. Cuando se hace todo tan mal como este señor lo está haciendo desde hace tiempo no hay razón para dar crédito a sus instrucciones, ni a nada que haga este señor. A mí, la paupérrima actuación de este señor de un tiempo a esta parte me ha hecho incluso dudar de otras actuaciones que se le han conocido en otros ámbitos de su trabajo. No digo más.

Así que, mientras no recoja el testigo un tribunal serio que haga un trabajo digno de crédito (y por si alguien lo dudase, si hay chorizos yo quiero que acaben en la cárcel), yo prefiero quedarme con las noticias sobre los hechos y no sobre vaya usted a saber qué que dijo Garzón.

Noticias como la sesión de la paliza popular a los socialistas en el Congreso, que viene a poner de manifiesto la difícil coyuntura en la que se encuentra ahora mismo el grupo socialista. Una circunstancia que no va a mejorar con el avance del pacto PSE-PP en las Vascongadas.

sábado, 20 de diciembre de 2008

La luminosa idea de Sebastián


Sebastián, ministro cuota de industria, ¡vayan ustedes a saber por qué meritos!, parió una brillante idea hace algún tiempo: Repartir una bombilla de bajo consumo a cada hogar español. Y como se conoce que el inquilino de Castellana también vio en su momento los anuncios de Petit Suisse, pues él también ha decidido darnos dos para que nos iluminemos mejor.

Lo grave del asunto no es lo que nos va a costar este estupidez: Unos 43 millones de euros repartidos en dos años (aproximadamente la mitad por cada entrega de bombilla), lo que son más de 7100 millones de pesetas. No es grave porque ciertamente el reparto de marras se compensa más que de sobra con lo que la bombilla supone de ahorro en el consumo.

Lo verdaderamente dramático, y esto tiene tintes casi trágicos, es que se constata una vez más que tenemos al frente de uno de los ministerios más importantes a un incompetente que no sabe qué hacer con él.

La "operación bombilla" es una imbecilidad supina se mire por donde se mire. En primer lugar, porque aunque - a mal que se haga- se ahorre dinero, lo cierto es que las bombillas de bajo consumo no tienen un precio tan prohibitivo que no se lo puedan permitir la mayoría de los hogares, menos aún aquellos que se plantean cómo reducir la factura de la luz.

Por otra parte, repartir bombillas no conciencia a nadie. Se reparten, se usan y cuando se funden se tiran y no existe ni una sóla razón para que en ese momento se pase a comprar una bombilla de bajo consumo si no es algo que se desee hacer; porque, de hecho, en un año una bombilla de bajo consumo puede suponer un ahorro en la factura de unos 15 euros; lo que, teniendo en cuenta el precio, el ahorro total no es tan elevado como para convencer a nadie.

Y, por si todo esto fuera poco, las bombillas de bajo consumo contienen mercurio. En cantidades muy bajas que no son perjudiciales para la salud humana; pero, en definitiva, estamos hablando de mercurio, el mismo metal cuya exportación desde España fue prohibida por Bruselas por razones de salud humana e impacto medioambiental.

Vamos, una maravilla de medida. Sin lugar a dudas.