martes, 8 de septiembre de 2009

La gentuza campa a sus anchas en España

Es lo que hay. Este país cada día es más tercermundista. Entre la chusma progre levantando el puño en alto mientras se les llena la boca de paridas igualitarias y demás bazofia supuestamente intelectual que no quiere nadie en el resto del mundo civilizado, y la chusma que asalta sedes policiales y salen de rositas de los juzgados, el país cada día se parece más a uno de esos países africanos donde los dictatorcuelos se suceden a golpe de genocidio.


Griterío de la chusmilla: ¡Halaaa! ¡Qué bruto! Pedazo de radical... ¿Pero tu a dónde vas con estas burradas? ¡Hala, genocida tu padre y tal...! (bueno, ellos en realidad hubieran escrito algo como: "facha ijo de puta!")

Ni bruto ni radical ni "facha" ni "hijo de puta". Realista.

La realidad se impone y las diferencias se acortan. Me dirán que aquí no hay genocidios, ¡qué barbaro siquiera comparar! ¡Insensible, demagogo! (otra vez la chusmilla colérica). Es verdad, aquí AÚN no los hay. Pero cada vez estamos más cerca de que los acabe habiendo, que es lo que digo.

¿Qué diferencia hay entre quien asalta una sede policial y quien metralleta en mano masacra todo un pueblo? El grado de brutalidad, de bestialidad, de salvajismo y degradación humana.

¿Estamos de acuerdo, no?

Bueno, hombre, bueno, no compares!!!! (esta chusmilla, qué revoltosa anda hoy, claro ven a sus líderes asaltar sedes policiales y se envalentonan, normal...).

Es decir, que estamos de acuerdo. Que el "no compares" quiere decir "sí, pero a años luz". Pues bien, será a años luz de distancia (que yo creo que no hay tanta distancia ni borracho perdido y viendo doble, ni triple ni cuádruple, pero bueno), pero está a menos distancia que el que cuando ve una sede policial simplemente ve en ella un elemento de sostenibilidad del Estado de la Ley, que le sugiere respeto (puede incluso sugerirle admiración por jugarse la vida por los demás, y tampoco pasaba nada) y sigue a su vida.

A menos distancia. Más cerca.

La realidad se impone y entre la foto de los puños en alto - reivindicando aquellos tiempos donde se quemaban iglesias en España - del ejecutivo del paro (por el pleno empleo), la demagogia - me critican porque soy mujer (una de las muchas ineptas cuota para excusarse de que le robaran valiosísimas obras de la Biblioteca Nacional); y un larguísimo etcétera de ejemplos más),-, la mentira (no hay crisis, antipatriotas), la prostitución del Imperio de la Ley (del GAL a la negociación abierta y cacareada con los terroristas hombres de paz; la vice abroncando a la presidenta del TC,...) y la corrupción de los valores comunes de la sociedad española (el botellón en las calles ensuciándolo todo, la LOGSE o cómo pasar de curso sin dar ni golpe, la educación para la progresía, el aborto es chachi y los padres unos carcas que sólo tienen derecho a pagar facturas, etc.) y los vándalos que salen impunes... Hay una relación directa: Los que aparecen en la foto son los hacedores (¿intelectuales?, morales?) de los segundos.

Pero esto no es nuevo. Ni aislado. Conviene no olvidar que entre el 11 y el 14 de Marzo de 2004 en España se produjo una revuelta de chusma violenta antidemocrática que se dedicó a asaltar las sedes del Partido Popular. Conviene no olvidar que hoy seguimos sin saber quién fue el autor intelectual del mayor atentado jamás perpretado en Europa, que ocurrió en nuestra tierra. Y que a la mayoría de la población a fecha de hoy le da exactamente igual. Conviene no olvidar que en aquellas fechas se culpó al Gobierno de España del atentado en vez de a los terroristas.

Así asistimos al espectáculo que asistimos: Menores que asesinan y violan impunemente, violencia callejera extendida por todo el país a manos de alcoholizados jóvenes sin sentido de la decencia ni la integridad de valores, terroristas a los que se deja en libertad o se fugan (y nunca nadie es culpable ni se cesa a nadie), etc.

La única pregunta que cabe hacerse es: ¿Hasta cuándo? Y recordar aquella célebre frase de Edmund Burke: "Para que el mal gane, basta con que los hombres de bien no hagan nada".

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