sábado, 5 de julio de 2008

Lo tengo claro: Mi apoyo para Ana Mato.


Cuando leo noticias como esta, en el que afiliados del PP se comportan con sus propios miembros de partido como se comportan los radicales independentistas con cualquier que no comparta sus opiniones, tengo claro quien tiene razón y quién no la tiene. Los que abucheaban, comportándose de forma antidemocrática, sin respeto por la libertad de expresión de una compañera de su propio partido, no tienen ninguna. Para mí, se han desacreditado por completo; y, es más, creo que ese tipo de comportamientos deberían de ser sancionados por el partido.

El Partido Popular tiene la obligación moral de dar ejemplo de comportamiento y no permitir abucheos y numeritos varios contra quien tiene la palabra. Lo cual ni favorece la unidad del partido, y es de esperar de los afiliados del Partido que velen por ella, ni es la clase de comportamiento que pueda ser presentado a la sociedad como modelo a seguir.

Una persona que crea en la democracia tiene la obligación de escuchar a los demás cuando hablan con pleno respeto a su intervención. Para manifestar el descontento o la disconformidad están las votaciones, la posibilidad de darse de baja del partido, etc.

Un "cero" como una catedral de grande para los folloneros irrespetuosos que se comportan como radicales.