domingo, 27 de julio de 2008

Innovación. Impulso y Alternativas

Se me planteó en cierto cruce de mensajes la siguiente cuestión:

Me he estado mirando tu blog, y he leido las críticas que haces a que la manera de apostar por el i+d+i en España sea a través de incentivos fiscales y subvenciones. Creía que era la mejor y única manera de hacerlo.
Contestaré a esta cuestión también en este blog, por la importancia que tiene el tema.

Para empezar, esto no es así. Desde luego, tengo muchas dudas sobre que sea la mejor. Lo que sí es seguro es que no es la única.

En España la I+D+I se promociona a tres niveles principalmente:
  • A través de centros e instituciones públicas
  • Mediante ayudas a proyectos, y
  • Mediante incentivos fiscales.

En el primer nivel podemos encontrar los organismos públicos de investigación y las universidades: El CSIC, el INTA, CIEMAT, etc. son algunos ejemplos de organismos públicos de investigación. Junto con ellos, otros organismos realizan también tareas de investigación o estudio.

Las ayudas a proyectos han llegado de la mano de distintos instrumentos como el PROFIT, administrado (no sé si exclusivamente) por el Ministerio de Industria. Por supuesto, sin detrimento de otros posibles instrumentos autonómicos. Cito éste por ser de ámbito nacional y común para todos. Esta forma de ayuda se podía concretar en forma de subvenciones.

Y, por último, estarían los ya mencionados incentivos fiscales.

La razón por la que yo critico la forma de promoción de la I+D+I española (crítica que dirijo principalmente a las dos últimas vías señaladas, a la primera también pero eso daría para muchas más opiniones y ya por ahora llega con lo escrito) es que consiste en medidas que dan pan duro para hoy y crean hambre para mañana. Pan duro porque además de ser mero pan de hoy, son formas de promoción que exigen el cumplimiento de unos criterios que no son fácilmente alcanzables para la mayoría de los solicitantes y hambre para mañana porque fomentan entrar en el pernicioso círculo de investigar para recibir. No todas las investigaciones son sobre la reproducción de células cancerígenas, nanotecnología o nuevas formas de energías. También es investigación, la igualdad hombre-mujer, o la cría del jilguero en condiciones climatológicas adversas.

En cuanto a los incentivos fiscales, tal como ya contesté en su momento:

En España las empresas obtienen el 40% de los gastos de I+D de fondos públicos, el mayor porcentaje, con diferencia, de la OCDE. Le sigue Portugal con un 22%. No conformes con eso, es uno de los países con el sistema impositivo más favorable. Y, sin embargo, el nivel de innovación es el que es: Uno de lo más bajos de la UE.

Entonces, llegamos ahora a la cuestión inicialmente planteada:

¿Podrías explicarme que otras maneras hay o como lo harías tu?
Para empezar, yo creo que el mejor impulso que se puede conseguir de la innovación es el que las propias personas somos capaces de dar. Dicho esto, creo que está bien que haya centros públicos o que se den incentivos a la I+D+I, pero creo también que las políticas que pueden conseguir impulsar la I+D+I en España son principalmente otras, y son en las que fallamos.

En primer lugar, el impulso de la I+D+I pasa en primera instancia por tener un sistema educativo de calidad. Primer punto, y principal. Un sistema que fomente el esfuerzo, el afán de superación y el deseo de conocimiento. Creo que el actual se aleja mucho de cualquier cosa que se parezca a esto.

Para continuar, creo que la difusión del conocimiento es fundamental. En España existe un carencia de traducciones de textos extranjeros bastante notable, por ejemplo. Y, aunque sí existen charlas y conferencias de expertos extranjeros, creo que no vendría nada mal conseguir aumentar el número de visitas.

Tampoco estaría mal fomentar la formación en el extranjero. Y cuando digo en el extranjero me refiero a USA, Francia, Alemania, Reino Unido, Japón... Y no, Rumania o Polonia.

Programas como el Erasmus, que básicamente consisten en vacaciones pagadas a cuenta de todos para universitarios aventureros, los suprimiría de un plumazo, y los cambiaría por verdaderos programas de formación en el extranjero. Esto es, toda una carrera en el extranjero, o como mínimo ciclos completos, con igual nivel de exigencia que los alumnos del lugar de destino. No este cachondeo donde el "erasmus" se pasa el año de fiesta en fiesta sin dar ni golpe.


En otro orden de cosas, reformar el marco legislativo para que la creación de empresas sea más fácil tampoco estaría mal. Reducir las trabas administrativas sería una buena idea.

Y, no por último pero con ellas cerraré la exposición: Las infraestructuras, no sólo tecnológicas. Crear centros tecnológicos está muy bien, pero si luego las TIC no tienen el grado de desarrollo debido y la difusión de los resultados no llega a la población, a otras empresas, a posibles socios, etc. Si los medios de transporte no cuentan con vías de comunicación eficaces... Al final, los conocimientos no llegan, se intercambia menos la información y los intercambios que se producen resultan más costosos, lo que los frena, evidentemente.

Y, con esto, dejando por supuesto por el camino muchísimos aspectos sin tratar, termino la serie de artículos dedicados a la I+D+I en España, con el deseo de que hayan resultado de interés.

Para más información, otros posts anteriores de Tecnolarium:

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